Nuestra Metodología AQM (Altex Quality Model)

Nuestra Metodología AQM (Altex Quality Model)

Tener un método es la mejor herramienta para tener éxito a largo plazo. Dicen que es síntoma de inteligencia sacrificar beneficios a corto plazo si con ello vamos a obtener un beneficio mayor a largo plazo. La impaciencia es inherente al ser humano y requiere mucha disciplina no sobrereaccionar a las últimas noticias en la toma de decisiones. Para conseguir algo tan fácil de decir y tan difícil de aplicar necesitamos una metodología de análisis y toma de decisiones estructurada y contrastada con años de experiencia.

El modelo AQM analiza los factores fundamentales que aportan una información más fiable de la evolución positiva de un negocio en el medio y largo plazo para seleccionar aquellas compañías que presentan un mayor potencial de crecimiento con estabilidad y bajo riesgo financiero.

El modelo AQM consta de las 3 etapas de análisis sistemático:

  1. Crecimiento de fundamentales: de un universo de 26.000 acciones filtramos hasta quedarnos con un grupo de entre 250 y 350 empresas. En esta fase analizamos el crecimiento de un ciclo económico completo de factores fundamentales de balance, cuenta de resultados y flujo de efectivo. Eliminamos las compañías con mucha deuda o ratios de crecimiento negativos, aunque sea por situaciones coyunturales y reversibles ya que no queremos asumir riesgos derivados de la debilidad financiera de una empresa ni apostar a recuperaciones que a veces no llegan y se convierten en pérdidas permanentes de capital. Nos quedamos con empresas que han demostrado crecimiento sostenido en un número equilibrado y suficiente de factores como para permitir a sus gestores dirigir con facilidad la fase de expansión en la que están.

  2. Barreras de entrada: concentramos el universo de inversión en aquellas empresas que presentan un crecimiento mayor relativo a sus competidores (entre 100 y 200 empresas). Estas empresas con márgenes y crecimientos superiores a la media durante largos periodos de tiempo suelen presentar barreras de entrada intangibles y difíciles de replicar, lo que hace más segura y atractiva la inversión. En esta fase se utilizan técnicas de normalización de factores y análisis estocástico de series temporales para determinar el grado de información que aporta cada factor y permitir la comparación relativa entre compañías de sectores y países distintos.

  3. Consistencia Financiera: aunque cada vez hay mayor control sobre la calidad de la información publicada por las compañías cotizadas hacemos un exhaustivo análisis de la coherencia entre distintos factores fundamentales que analizamos. Esto permite detectar intentos de manipulación o maquillaje de datos por parte de las empresas. Analizamos hasta 12 alarmas distintas que pueden saltar y que nos obligan a investigar en mucho más detalle situaciones que de no ser tratadas de forma sistemática podrían pasar desapercibidas.

El modelo AQM es la piedra angular de nuestro proceso de inversión pero no esperamos que haga todo el trabajo.

A estas 3 etapas añadimos 2 más de análisis discrecional para completar la construcción de la cartera :

  1. Valoración: Para unos es el Santo Grial de las inversiones, para nosotros es una referencia más. Consideramos imposible e imprudente dar por bueno un precio objetivo para una inversión en empresas cuando en su cálculo se incorporan estimaciones de beneficios, flujos de caja, múltiplos de ratios… a un plazo de varios años. Para evitar sesgos y trampas de valoración utilizamos varios métodos dando más peso a los que más se adecúan al tipo de empresa que analizamos. En empresas en crecimiento cualquier referencia pasada resulta obsoleta y el futuro es desconocido hasta para los propios ejecutivos que las dirigen. Lo que buscamos en esta fase es contrastar el precio que pagamos por las inversiones con la valoración subjetiva que nosotros otorgamos a la inversión y la que el mercado reconoce. No buscamos comprar gangas si no negocios excelentes a precios adecuados. Evitamos las valoraciones extremas tanto al alza como a la baja ya que buscamos negocios con un crecimiento visible y fácilmente contrastable. Lo que más nos importa en esta fase es encontrar coherencia entre la evolución del precio y el negocio real, analizar el límite de caída que podemos asumir y profundizar suficientemente en la comprensión del negocio como para identificar rápido cuándo la compañía deja de tener las características de calidad que buscamos. La pérdida de calidad o de potencial de crecimiento es lo que determinará nuestra decisión de salida. El precio objetivo que vayamos calculando no será un dato estático que esperamos alcanzar sino un valor dinámico que debe ir incrementando en línea con el crecimiento de la empresa.

  2. Momentum: Es requisito imprescindible para iniciar cualquier inversión. Además de cumplir con todos los requisitos anteriores nos aseguramos de que el negocio en el que invertimos también sea percibido de forma positiva por el mercado. Buscamos empresas que crezcan más que la media y eso tiene que tener un reflejo en su precio. Si no lo tiene esperamos a que el precio inicie una senda alcista para maximizar la estabilidad de la cartera. El momentum de precio nos da un margen de seguridad adicional al del propio crecimiento de la empresa.

Una vez completadas las 5 etapas el resultado es una selección de valores que nos ofrecen confianza y calidad, que permiten mantener la inversión durante un largo periodo de tiempo.

Una metodología clara y útil nos da dos grandes ventajas:

1) Nos permite tomar las decisiones adecuadas cuando los mercados se complican

2) Maximiza las probabilidades de seguir alcanzando los objetivos de rentabilidad de nuestra cartera

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