Abril 2019 – El conflicto USA-China es la nueva guerra fría

Abril 2019 – El conflicto USA-China es la nueva guerra fría

Tras la patada para adelante del Brexit y el renovado voluntarismo de los bancos centrales para meter gasolina al mercado los índices americanos han vuelto a tocar máximos. No hace tanto que el grueso de los influencers financieros de los principales bancos de inversión anunciaba con clarividencia inquietante que preveían recesión en USA en 2020. Si eso sigue vigente, ya queda menos. A 2019 le quedan 7 meses de existencia, de los cuales 4 son el periodo tradicionalmente más volátil (mayo-agosto). Ahora que parece que todo va bien y que nada puede tumbar a los mercados después de la recuperación vista desde diciembre, conviene recordar una frase que incluimos en el comentario de enero de 2019:

«Las valoraciones de los activos cotizados magnifican el sentimiento de mercado tanto al alza como a la baja».

Ahora entramos en el terreno de sobrevaloración por un sentimiento de mercado positivo y la proyección de perspectivas optimistas a largo plazo (inflación controlada, bancos centrales siempre proactivos, políticos responsables y dialogantes, el divorcio europeo con más tiempo para reconciliarse, y crecimiento mundial sostenido y sin burbujas). Sin embargo, la realidad es bien distinta. El crecimiento siempre produce desequilibrios y más cuando el principal impulsor es un elemento exógeno al mercado (la inyección monetaria). Eso ha hecho que vuelvan los excesos en renta fija y acciones defensivas (bond proxies) y se disimulen los riesgos en sectores apalancados. Aún así, el desequilibrio no estalla sin catalizador (predecible o no).

«El más evidente de los catalizadores a la vista es la guerra arancelaria entre USA y China»

El más evidente de los catalizadores a la vista es la guerra arancelaria entre USA y China, las dos potencias con vocación de liderar el crecimiento mundial. Europa, por el contrario, tiene más vocación de liderar la prejubilación y el estado del bienestar mundial, lo que le ha ido quitando competitividad a lo largo de los años. Tanto USA como China tienen líderes agresivos en sus políticas y una situación interna con fuertes desequilibrios, que sólo pueden mantener bajo control con crecimiento. Por eso están inmersos en una guerra en la que no pueden disparar (el daño propio es inasumible) ni dejar de amenazarse (animaría al enemigo a coger más cuota de mercado y más control sobre empresas y recursos). Esta situación es lo más parecido a una guerra fría comercial, que no tendrá grandes batallas (con permiso de Trump) sino un sinfín de escaramuzas con más o menos agresividad. Y este escenario durará años, si no décadas.

«Tanto USA como China están inmersos en una guerra en la que no pueden disparar ni dejar de amenazarse»

¿En que nos afecta esto a los mercados? En que la calma siempre será corta pero las caídas también. La volatilidad irá y vendrá según pese más el vector positivo del crecimiento o la carga negativa de un mar de fondo de intervencionismo comercial.

La lectura positiva es que merece la pena invertir y participar del crecimiento en uno de los periodos de mayor adopción de tecnología por parte de la sociedad, probablemente desde 1908 cuando se empezó a producir el primer coche de bajo coste (El Ford Modelo T). En su día, el coche multiplicó las interacciones comerciales entre agentes más pequeños y dispersos. En la época actual, lo que está multiplicando las interacciones humanas (y productividad) es que haya un móvil en cada bolsillo, como lo fue en los años 50 y 60 el uso intensivo de los vehículos a motor.

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